Yo vi un documental al respecto.
Al parecer algunas personas necesitan afilar los cuernos cada cierto tiempo, y especialmente cuando su pareja se está tirando a otro/a y como acto reflejo subconsciente en el mismo momento en que se produce el acto carnal entre la pareja infiel.
Especialmente en esos momentos, sienten la irrefrenable necesidad de restregar la cornamenta contra una pared, un árbol o lo que le coja más a mano.
Lamentablemente cuando lo más a mano es nuestro coche, los resultados suelen ser bastante molestos y la única salida que nos queda en esos casos es acordarnos, de forma respetuosa, en todos los ancestros del hijo de la gran puta que no tenia otro sitio donde afilar los cuernos.
