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Autor Tema: Propongo el "XIII RAID A SENEGAL" y el "XIV RAID A BURKINA", agosto 2013  (Leído 20316 veces)
0 Usuarios y 2 Visitantes están viendo este tema.
okakene
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« Respuesta #60 en: 04 Oct 2013, 10:28 »

Yo también continúo aunque voy un poco desfasada, a ver si me pongo al día....

DIA 11 DE AGOSTO DE 2013. De Kobenni-Mauritania a Kolokani-Mali.
Por Raquel "Okakene".

Esa mañana nos levantamos muy temprano como siempre en África.

Habíamos dormido regular porque una de las mosquiteras nuevas venía impregnada en repelente para mosquitos tan fuerte que había irritado las piel y los ojos de los niños. Qué faena, la habíamos puesto para protegerles…

Después de lavarnos la cara nos despedimos de nuestros anfitriones uniformados, les dejamos unas Ouiyas en agradecimiento por su hospitalidad y salimos directos hacia la frontera, teníamos ganas de llegar a Malí.

Esta frontera es muy agradable, nada que ver con la anterior, fuimos haciendo los trámites de salida de la RIM sin problemas y llegamos al lado maliense.
Allí tramitamos los visados en un despacho muy peculiar. “El jefe” de la frontera tenía en su despacho las ventanas cerradas a cal y canto con cortinas y todo, el aire acondicionado a toda hostia, luz fluorescente y a la vez quemaba incienso y preparaban te en un hornillo de carbón allí mismo. Había un montón de humo y la sensación era una mezcla rarísima entre congelación y asfixia!
Qué contraste con el calor , la luz natural y el aire fresco del exterior. Yo desde luego prefiero lo segundo.

Había que pagar los visados en Franc CFA y claro, no teníamos ni uno. Así que salimos  a desayunar a un chiringuito cercano y allí mismo nos cambiaron algo de dinero. Terminamos los trámites allí.

Antes de salir nos dijeron que debía acompañarnos un agente hasta Nioro, “la escolta es obligatoria, es por su seguridad”. Aceptamos y pagamos los 10.000FCfa que costaba.
El señor agente nos acompañó a hacer los trámites del coche en la aduana y después hasta el cercano pueblo de Nioro.

“Bueno, pues ya estamos aquí, que tenga buen día señor agente!”  De eso nada, nos dejo de nuevo en la comisaría a cargo de sus compañeros. Ellos nos explicaron que justo ese día había elecciones presidenciales en Mali  “Ostras es verdad, ya no me acordaba…” Y que no sabían cómo iba a transcurrir la jornada, que podía ser peligroso, dos  mujeres y dos niños circulando por allí solos… Total que nos teníamos que quedar a dormir allí en un campamento militar y al día siguiente nos escoltarían hasta Bamako. A cambio de 25.000FCfa.
¡La noticia nos cayó fatal! ¿Otra veeeeez?
Pues dijimos que no, que nosotros teníamos que llegar a Bamako hoy porque teníy que no necesitábamos escolta. Que no podíamos perder ni el día ni el dinero.
Los policías insistiendo, y hablando con el superior del superior del superior…
Estuvimos allí por lo menos una hora. Yo estuve a punto de rendirme un par de veces, veía que no había más remedio…. Pero Amaya se plantó “yo no voy a aceptar eso, que me devuelvan mi pasaporte que yo me voy!” Y funcionó! Se conformaron en acompañarnos esa misma tarde hasta Diema, y por solo 13000FCfa.

Qué libertad sentimos al soltar al policía, que era muy amable el pobre, pero qué liberación!
Después de Diema continuamos caminito. Queríamos llegar a Bamako esa noche y  aprovechar allí para hacer un poco de turismo hasta que llegaran los compañeros dos días después.
Pero nos habíamos entretenido demasiado en la frontera y se acercaba la noche.
Y esta es una norma que no nos saltamos nunca. De noche no se conduce. Buscamos un lugar para dormir en Kolokani.
Preguntamos a un chico si conocía algún hotel o campament por allí. Con una amplia sonrisa nos dijo “si, seguidme” ¡y salió corriendo! Así nos recorrimos medio pueblo, él corriendo delante y nosotros en la furgo detrás. Le invitamos a subir, pero al ver que íbamos solo mujeres y niños prefirió seguir corriendo. El campament touristique estaba cerrado, había que buscar otro sitio y vuelta a correr, desde luego el chico estaba en forma! Nos llevó a un colegio, que estaba vacío por las vacaciones, y nos ofrecieron las habitaciones de los alumnos internos. Nos vale.  Eran habitaciones humildes con unas camas insufribles, pero estaba seco y había cuarto de baño. Más que suficiente.
Nos preparamos una cenita con la comida que llevábamos en el coche y despedimos a nuestro atlético amigo, le estaban esperando para cenar en casa. Amaya le dio una propina por su ayuda, que recibió con cara de sorpresa, no se lo esperaba.
Da gusto encontrarse con gente así.

Esa jornada electoral transcurrió sin altercados en Malí, lo sabíamos por los controles
de policía de carretera que nos lo habían ido confirmando. “Tranquila madame, la carretera está tranquila, pueden continuar, no van a encontrar problemas…”

Y así ocurrió. Y cada vez me convenzo más, no miro la televisión porque no me creo nada. Yo voy y lo veo. Y Malí estaba tranquilo…







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« Respuesta #61 en: 04 Oct 2013, 13:14 »

Hola, "okakene":

Me alegro que os lo pasarais bien tambien por el otro lado. ¡A ver si me pillas y vamos sincronizados, dia a dia!.  Mientras, a la vez, yo sigo despacio... Paciencia, que voy a tiempos muertos.


DIA 14 DE AGOSTO DE 2013.  ETAPA 12ª: OTRA VEZ EN LA PISTA DE KENIEBA.


La decimoprimera Etapa de ayer debía habernos conducido a Negala, un pueblecito indígena bambara en las proximidades de Bamako. Teníamos el “Control” o “Punto de Encuentro” numero 19 por la tarde allí para no obligarnos a entrar en la capital y dormir en un hotel, que eran siempre caros.  La decimosegunda Etapa de hoy debería conducirnos hasta el valle del río Bani, al sur de la capital. Pero este empantanamiento en el vadeo nos suponía perdernos esos Puntos de paso. ¡Perdíamos comba!. Si queríamos recuperar el ritmo del “XIV RAID” hoy habría que hacer esos 600 kms. de carretera de ayer… ¡y, además, recorrer otros 150 kms. de carretera hasta Fana metiéndonos al interior de Malí, mas los 100 kms. de pista mala desde allí hasta el río Bani, rumbo sur!. Muy, muy, muy difícil. Toda una paliza. Yo me conformaría con llegar hoy a Bamako y descansar en algún hotel con piscina cerca del restaurante “Relax”…!!.

Estaba en esas cuitas mientras miraba el amanecer a través de la gasa de mi mosquitera, la que ayer tuve que estrenar por fin para poder dormir sin bichos en aquella selva tropical, y no las tenia todas conmigo, ni mucho menos. ¿Qué miraba?; no era el amanecer porque la espesura de la selva no me lo permitía; tampoco el globo solar nublado por la bruma matinal levantándose con sus típicos colores amarillos y naranjas tan africanos porque el horizonte estaba escondido detrás de la frondosa vegetación. Lo que buscaba sencillamente era la tranquilidad de un poco de azul. Nada mas. Con eso me hubiese conformado. Pero la dura realidad me trajo un amenazador cielo gris, unas nubes casi negras, una cúpula celeste revuelta que se movía a toda velocidad de sur a norte. ¡Muy mala señal!. ¡Iba a caer otra tormenta matinal en cualquier momento!. Allí, cada mañana las nubes se hundían y achicaban agua sobre la selva en cuanto aparecía el sol y las calentaba. Pegaba desde lo mas alto sin dar ningún margen, sin un ángulo lateral que pudiese suavizar la fuerza del castigo de sus rayos. Cuando no había nubes empezaba a hacerte sudar la gota gorda desde las 08.00 h. de la mañana. Pero si las había, se lo hacia sudar a ellas.

Y se puso a llover otra vez. Primero cayo la niebla matinal y se juntó con la bruma que los primeros calores levantaron del río. Luego empezó un “chirimiri” que puso de manifiesto que la tranquilidad se había acabado, y que había que recoger las mosquiteras, las tiendas y las sillas que habíamos dejado abiertas anoche por allí alrededor. Y por fin nos cayó el gran diluvio tropical otra vez. Como ayer por la mañana. Terminé por rendirme a la evidencia de que aquello no iba bien. Estábamos detenidos por un río desbordado con un camión inmenso detenido irremediablemente en el vadeo, el único paso firme que teníamos para cruzar. ¡Y se ponía a llover otra vez!. Había que tomar una decisión. La de enfrentarse a la única solución posible. ¡Había que volverse otra vez a Kayes desandando los 250 kms. de pista mala de ayer!. ¡¡Y pensando que ahora, además, estaría mas inundada todavía, después de estos dos últimos días lloviendo…!!.
- “¿Y luego, desde allí…?”, me pregunto seriamente “pájaro” mirándome fijamente, despacio.
- “Y desde allí “bajar” a Bamako recorriendo los 660 kms. de carretera mala que pasan por Diema”, tuve que contestar.

Evidentemente no había otra solución. ¿Qué íbamos a hacer?, ¿quedarnos allí parados todo el día otra vez y esperar a mañana?. ¿Y si mañana se volvía a poner a llover al amanecer como estaba haciendo desde hace dos días…?.

Lo mejor era volverse.

Recogimos todo, saludamos por ultima vez a la gente que habíamos conocido ayer y fuimos encontrando por allí mientras dábamos la vuelta, y empezamos nuestro regreso a Kayes con el rabo entre las piernas. No fue fácil. Encontramos mas agua que ayer, todavía. En un par de vadeos tuvimos que detenernos y estudiar con detalle el mejor paso posible a pié. Había mas agua, realmente. Y trechos que ni siquiera podíamos reconocer.

Nos llevó todo el día. Además mi Peugeot tubo tres problemas: ¡Parecía que a él también le sentaba fatal aquella marcha atrás!; primero rompí el radiador con alguna piedra que me lanzaría alguno de los camiones que cruzamos, y tuve que desmontarlo, pegarlo y volverlo a montar. Luego se soltó una de las zapatas de freno delantero derecho y hubo que parar a sujetarla con un alambre porque el frenillo que levaba se había roto. Y finalmente se encendió la luz roja de presión de aceite; “pájaro” me señaló que debía ser solamente por culpa del agua, y que a él también se le encendían y apagaban las luces de su Toyota, pero yo no me quedé tranquilo hasta que cambié el aceite y el filtro con los repuestos que llevaba en el maletero.
Finalmente pudimos llegar de regreso a Kayes al atardecer. Paramos a comprar agua y pan, echamos gas-oil y salimos directamente por la carretera de Bamako. Si hubiese sido en otras circunstancias yo habría parado en el viejo puente metálico “Eiffel” sobre el río Senegal a tirar unas fotos. Pero aquella tarde parecía que había una urgencia en algún lado. Realmente estábamos de vacaciones y ese ritmo frenético nos lo habíamos querido poner nosotros mismos, ¡hoy queríamos recorrer 660 kms. hasta Bamako, otros 150 kms. de la carretera hasta Fana y otros 100 kms. de pista hasta el río Bani!, pero queríamos competir. Queríamos demostrarnos a nosotros mismos que podríamos vencer el desafío que, voluntariamente, le habíamos aceptado al “XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013”. Ya sé que hay mucha gente, posiblemente la mayoría, que no lo entendería como nosotros. Pero nos gustaba así.

¡¡Tendríais que ver como salimos los dos coches rumbo sur por la carretera “Kayes-Bamako”!!. Solo deciros que la parada que hay que hacer en el peaje a unos cinco kilómetros al sur de Kayes habría sido rápida hasta para el Fernando Alonso de la F-1 cuando para en boxes a cambiar las ruedas, je, je, je… Fue llegar frenando en seco chirriando los neumáticos levantando humo blanco, pagar los 500 francos CFA. ( menos de 1 euro ) tirandoselos al pecho, arrancarle el ticket maleducadamente de la mano, y salir haciendo patinar las ruedas otra vez echando humo negro por el escape. ¡¡Se debió quedar alucinado, el hombre!!. Ya me le imagino; -“Estan locos, estos Blancos…”. Allí se quedó, con la mano extendida y la boca abierta, entre el polvo que le dejamos, el pobre. – “Bueno. Solo les quedan 650 kms.. Y se está haciendo de noche. ¡Estos están jilipolas! ”, debió pensar…

Una hora y varios sustos con carros sin luces, animales descansando tumbados sobre el asfalto y camiones estropeados cruzados en la carretera después terminaron por bajarnos los humos. Estábamos cansados. Anoche no habíamos dormido y llevábamos todo el día trajinando. Así que nos rendimos a la evidencia, paramos y decidimos buscar un lugar para acampar. Por cierto, encontramos uno bastante bueno, al otro lado de una colina con unas vistas panorámicas preciosas sobre un pequeño valle en el que descansaba un rebaño de cebús. La luna llena nos echó una buena mano ayudándonos a cenar, y una ducha al aire libre terminó por convencernos de que, al fin y al cabo, no lo estábamos pasando mal. La noche se echó y dormimos reconciliados con el universo, finalmente.
































Saludos.
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« Respuesta #62 en: 08 Oct 2013, 11:04 »

Y continúo con mis batallitas...
RELATO DEL XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013.
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DIA 12 DE AGOSTO DE 2013. De Kolokani a Bamako. (Por Raquel “Okakene”)


Esa mañana fue diferente. Estábamos muy relajados y no teníamos ninguna prisa.
Recogimos nuestros bártulos y salimos a buscar un sitio para desayunar. Nos instalamos en un chiringuito callejero, de esos que nos gustan tanto. Pedimos Nescafé y Lipton acompañado por un estupendo bocata de tortilla francesa con cebolla y tomate. Desayuno potente ¡para tener energía todo el día!
Hasta allí se acercó un señor con un niño pequeño, su nieto probablemente, y se dirigió a nosotras en un español perfecto, pero con un peculiar acento ¡qué gusto escucharlo! Nos contó que él era uno de esos chicos burkinabeses que en los ochenta envío el Presidente Sankara a cursar estudios universitarios en Cuba. Estuvo allí siete años. Disfrutamos de la conversación un buen rato, nos despedimos de ellos con una sonrisa y tomamos rumbo a Bamako.

La entrada a esta ciudad es simplemente espectacular. Desde lo alto de la colina se vislumbra una ciudad enorme atravesada por el Río Níger. Ese cielo de Malí tan azul con nubes como de algodón. El paisaje perfecto. Bajamos de la colina por una carretera llena de curvas rodeada por altos árboles que la cubrían de sombrita fresca.

Según nos íbamos acercando al centro, cada vez más gente, más motos, más autobuses, más coches, más bicis, más taxis... Que empiece el baile señores, estamos en Bamako.
En una guía de viaje que llevaba Amaya buscamos un hotel barato para instalarnos.
Encontramos uno en el Barrio de Baco Djicoroni, al otro lado de la ciudad, al otro lado el río.
Sobre el plano parecía más fácil, pero luego nada de lo que había sobre el papel parecía coincidir con la realidad. Preguntamos mil veces y dimos dos mil vueltas pero al final llegamos. Y esta se convirtió en nuestra manera de circular por Bamako. Dando vueltas.
La guía describía el hotel como el preferido de los jóvenes mochileros. Y no me extraña jejeje. Lo primero era el bar, luego el rinconcito-escenario para las actuaciones en directo, luego un patio con mesa de billar y dardos.
Y en el piso de arriba las habitaciones, preciosas pero abandonadas.
El recepcionista se quedó asombrado al vernos. Un poco después vino el dueño del Hotel, un chico francés enamorado de Malí, que se instaló allí hace unos años.
Nos contó algo que ya habíamos notado. A Malí no va nadie, ningún turista desde el año pasado, desde que comenzaron los problemas en el norte del país. Y a pesar de que Bamako queda muy lejos de eso, la gente no se atreve. Es la consecuencia de cómo tratan estos temas en la televisión, de una forma alarmista, amarilla y paleta…
Así que mucho hoteles y restaurantes estaban cerrados. ¡Qué pena! Recordaba el bullicio de la primera vez que estuve en Bamako en 2010…

Ese día lo pasamos tranquilos, lavamos la ropa, descargamos las fotos, compramos una SIM para el móvil, buscamos un sitio con wifi etc…
Por la noche salimos a cenar y después regresamos a nuestro hotelito, que a esas horas parecía más bien una discoteca, jajaja. La música fuerte, el patio lleno de gente... Así no apetecía irse a dormir! Nos quedamos a tomar una cerveza “Castel” y jugar un partidita en el billar. Nos merecíamos una fiesta!


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« Respuesta #63 en: 08 Oct 2013, 11:14 »

Y el video del Raid:

http://youtu.be/4-DVEjHEzow

A disfrutarlo!
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« Respuesta #64 en: 08 Oct 2013, 14:14 »

Venga AOV, que en nada te pillo...

RELATO DEL XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013.
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DÍA 13 de AGOSTO de 2013 – Un día en Bamako (Por Raquel “Okakene”)

Nos levantamos en la habitación de nuestro resacoso hotel. Habíamos dormido muy bien, teníamos toda la ropa limpia, móviles, ordenadores y cámaras con la batería a tope y las tarjetas de memoria limpias. ¡Habíamos hecho un “reset” en toda regla!
Muy animados nos dirigimos al control de paso que era a las 11:00 en la Cafetería Relax, en la otra punta de Bamako.
Cogimos la furgo y otra vez a dar vueltas, a nuestro estilo de siempre. Pero al final llegamos y a la hora en punto. Aparcamos y fuimos a la cafetería a esperar nerviosos la llegada de los compañeros. Llevábamos días solos y nos apetecía verlos, compartir batallitas y seguir rodando juntos. Y esperamos y esperamos… hasta que me llegó al móvil un mensajito de “Cafetero”. Me contaba que estaban atascados, que se iban a retrasar, que habían cambiado la hora del encuentro a las 17:00h. “Pues queda un buen rato… bueno, aprovecharemos para hacer un poco de turismo por  aquí”
Así que nos cogimos un taxi hasta el “Grand Marche” de Bamako. Yo recordaba un paseo que había dado por allí en 2010, había comprado cosas preciosas y me lo había pasado muy bien, regateando con lo comerciantes y esas cosas tan africanas. Y tenía ganas de enseñárselo  a Amaya y sus niños.

Comenzamos a pasear y empezaron a asaltarnos los clásicos “guías” del mercado, te acompañan  por el mercado y luego los propietarios de los puestos donde compras les dan una propina, por traerles clientes. Se notaba que últimamente no había muchos turistas por allí y los artesanos estaban un poco desesperados, no vendían mucho…
A mi me hubiera encantado comprar un montón de cosas, telas, bogolán, máscaras, collares, batik…. Pero no tenía mucho dinero, ni espacio en la maleta… ¡ains!
Otra vez, será… Kuami se compró una bolsita de cuero preciosa y un collar que imitaba el colmillo de un cocodrilo.

Después de dar esquinazo a nuestro grupo de guías cada vez más numeroso (qué majos pero qué agobio), nos paramos en el puesto del tapicero.
Los asientos de la furgo estaban ya desgastados, tenían encima muchos años y muchos kilómetros. Enseguida salió el “patrón” , necesitaba tomar medidas, así que nos siguió en su moto hasta que llegamos al parking de la cafetería Relax, donde habíamos dejado la furgo. Tomo medidas, hizo sus cuentas y se marchó corriendo. Volvió en dos horas con las nuevas colchonetas, a medida, perfectas y de colores chillones, africanas total ¡qué chulas!
Las viejas se las regaló Amaya al vigilante del parking, un señor algo mayor que nos había cuidado la furgoneta todo el día, mientras paseábamos por Bamako. Se puso muy contento, ellos las aprovecharían.
Comimos un kebab en la Avenue del Hipódrome y café en “Relax” mientras seguíamos esperando a los otros equipos…Y esta vez si que llegaron, algunos….
Nos reunimos con Pasqual y Concha y mas tarde con Pep y Cristina “Jeepep”.
No apareció nadie más. AOV y Pájaro atascados y volviendo por Kayes, demasiado lejos. Y de los demás equipos no sabíamos nada, en fin, había que continuar, lo importante era ir cumpliendo con los horarios y días de los controles de paso, para que cada equipo se reenganche cuando quiera o pueda.
Esa noche dormiríamos en Bamako, pero esta vez en el Hotel IMI, tan lejos como el otro, pero mucho más tranquilo y con wifi.
Cenamos brochetas y dormimos muy bien, en un habitación en la azotea del hotel, amplia y fresca. Mañana seguiríamos rumbo a la frontera con Burkina, mi queridísima Burkina Faso.



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« Respuesta #65 en: 09 Oct 2013, 11:18 »

Continuando....

RELATO DEL XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013.
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14 de Agosto de 2013 a SIKASSO. (Por Raquel “Okakene”)

Esa mañana nos costó arrancar. Llevábamos dos días de “parón” y habíamos perdido el “petardo en el culo” que llevábamos días antes.

Pasqual y Concha decidieron pasar la mañana tranquilamente en Bamako. Hacer el visado de Burkina en la Embajada lo cual fue un acierto, cuesta la mitad que en la frontera, y visitar la ciudad . Después por la tarde irían hasta Sikasso.

Pep y Cristina tenían todavía ganas de barro y decidieron ir por las pistas paralelas al Río Bani.

Nosotros queríamos llegar al control de paso a las 14:00h en el Hotel Wassalou en Sikasso y pasar la frontera a Burkina esa misma tarde.

Este viaje es uno y es muchos, cada uno hace lo que quiere y aunque el recorrido es el mismo, cada uno vive una experiencia distinta, la que cada uno elije.

Bueno, como os decía, nos costó arrancar. Entre que desayunamos, recogimos, buscamos un cajero….. casi mediodía! La buena noticia es que la carretera a Sikasso estaba recién asfaltada y se rodaba muy bien. Pero llegamos tarde al control de paso. Nos paramos allí a tomar un a cocacola y continuamos la marcha, rumbo a al frontera.

El siguiente control de paso estaba allí mismo, en la frontera de Burkina a las 19:00h. Estuvimos esperando allí, por si llegaban los demás compañeros. No  teníamos noticias de “Álvaro Ktm”, “Lenteja” y “Curro” y esperábamos encontrarlos allí. Pero nada.
Así que comenzamos lo trámites fronterizos. Gendarmerie, Police, Douane…bla,bla,bla. Las formalités de siempre.

Yo estaba algo intranquila porque no tenía claro dónde dormir. Ya era de noche y no podíamos seguir circulando. Esta es una regla que cumplimos siempre (o casi). De noche no se conduce. La otra opción era acampar, pero esta zona es muy húmeda, frondosa y claro, está llenísima de mosquitos. Tampoco apetecía.

Pero al pasar el puesto de aduanas de Burkina, hay una gran explanada, donde suelen aparcar algunos camiones y coches a pasar la noche. No tenía mucho glamour, pero nos valía! Amaya y los niños se instalaron en la furgo, y yo planté mi Quechua 2´´ debajo de un arbolito.
Todo parecía ir bien hasta que empezó una música a toda hos…. “Pero esto que eeees?” Pues que al lado del control de aduanas hay una discoteca. Si, si una discoteca bien llena de gente, de motos, música fuerte…. ¡Y nosotros allí intentando dormir!
De pronto paró la música…y empezó la lluvia. Monzónica. Torrencial. A jarros. Y la explanada se convirtió en pantano, y yo navegando en mi Quechua. Vaya estampa.
Recogí como pude, me calé hasta los huesos y me metí a intentar dormir en el asiento delantero de la furgo.
Vaya nochecita!!!!


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« Respuesta #66 en: 14 Oct 2013, 10:03 »

Hola a todos.
Así es AOV, pero fueron días inciertos, llenos de imprevistos...


RELATO DEL XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013.
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DIA 15 DE AGOSTO DE 2013. Cascadas de Karfiguela, Lago Tengrela, Banfora y Gaoua. Por Raquel “Okakene”.

Antes de amanecer ya estábamos despiertos. Vaya noche habíamos pasado, entre el ruido, la lluvia, el calor y lo apretados que dormimos cuatro personas dentro de la furgo….
Sin siquiera lavarnos la cara salimos cagando leches de allí. Qué ganas de dejar a tras ese odioso lugar junto a la oficina aduanera de la frontera de Burkina Faso.
Lo bueno de ese día es que el próximo control de paso estaba situado en las Cascadas de Karfiguela a las 11 de la mañana y teníamos tiempo de sobra .
Estas cascadas están cerca de la ciudad de Banfora en un valle precioso y rodeadas de gigantescos  campos de caña de azúcar.
Nos costó un poco llegar. Siempre elegimos el camino largo, es la consecuencia de viajar “a pelo” , sin GPS, con la sola ayuda de la gente que pasa por allí. Lo que pasa es que a veces no hay nadie, o el que hay confunde izquierda y derecha, y así nos va…¡jajaja!
Diré en nuestra defensa que esos campos de caña son un verdadero laberinto.
El caso es que a pesar de ir con tiempo de sobra, se nos hicieron las once de la mañana casi en seguida. Pero llegamos que es lo importante.
Por el  camino atravesamos varios poblados  junto a una falla rocosa color violeta e inmensos árboles de mangos a los lados del camino, un paisaje precioso. Y la fábrica de azúcar Sosuco, famosa en toda Burkina.
 Íbamos por esas pistas de tierra roja cuando vimos tres todoterrenos parados a un lado. Eran los supertoyotas de “Curro” “Lenteja” y “Álvaro” . ¡Qué alegría verles de nuevo! Hacía muchos días que no sabíamos nada de ellos.
También llevaban un par de días rodando por su cuenta, desde que los equipos de “AOV” y “Pájaro” se quedaran a tascados en Malí por culpa de un camión averiado en medio del paso de un río.
Sabíamos que estaban cerca porque ayer nos lo dijeron en la frontera, que les habían visto pasar unas horas antes que nosotros.
Así que llegamos todos juntos a las cascadas. Hay un paseo hasta llegar arriba donde están las piscinas y aguas más tranquilas. Y las vistas son espectaculares.
El cielo plomizo prometía lluvia, pero nos animamos a subir  por ese camino de escalones de roca. Cogimos hasta el bañador, qué optimistas. Bañarse allí era imposible. Las lluvias abundantes y recientes habían hecho crecer la corriente de las cascadas un montón. El aguas estaba muy turbia y bajaba con demasiada fuerza. Y por si nos quedaban dudas se nos puso a llover. No nos bañamos ¡pero nos duchamos!

Una vez de vuelta a los coches enfilamos caminito al Lago Tengrela, pero los guardas forestales nos recomendaron no ir. El camino estaba lleno de barro y dudaban de que nuestra furgoneta se quedara atascada.
Yo ya conocía el lago y había visto allí los hipopótamos varias veces. Amaya y los niños también habían estado allí hace un par de años.
Así que decidimos no arriesgarnos. Nos despedimos de los compañeros que se alejaron hacia allí con el runrún de sus 4x4 y nosotros nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad de Banfora.
Como llovía sin parar nos limitamos a comer un buen filete de cebú a la pimienta en el restaurante “Mc Donalds” que nada tiene que ver con la cadena homónima.  Qué bueno estaba , nos supo a gloria y por 1800 CFA, menos de tres euros.
Después de comer tomamos la pista de tierra hacia Gaoua. Es una pista estupenda, ancha y lisa, bien cuidada, sin demasiados baches.
Circulábamos despacio porque a pesar de que la pista estaba en muy buenas condiciones había poblados cada cinco Kilómetros, gente, animales, motos, etc… Y hay que tener cuidado, no es difícil que haya un accidente.
Y se nos hizo de noche, de  repente, sin avisar. Eran las nubes más negras que había visto en mi vida. Y venían con intención de descargar. Había llovido intermitentemente todo el día, pero nada que ver con lo que se avecinaba…
Empezó a llover torrencialmente, a lo bestia, una cortina de agua que no nos dejaba ver a dos metros. Pensamos en parar, pero estábamos en medio de la nada, en un camino cada vez más lleno de barro. Si parábamos allí nos íbamos a quedar atascados. Seguro.
En ese momento sentí un orgullo inmenso. Habíamos recorrido medio Mauritania, Malí y un buen cacho de Burkina dos mujeres y dos niños en una furgoneta. Solos y sin ayuda, resolviendo las situaciones que se nos iban presentando.
Y eso que como dice Miquel Silvestre “No es país para moñas”. Y nosotros no lo fuimos. Este viaje se puede hacer sin un 4x4, sin GPS, sin un madelman al lado y sin “estar locas” (que es lo que nos dijeron muchas veces antes, durante y después del viaje).

Decidimos continuar despacito y así avanzamos unos cuantos kilómetros más. Hasta llegar a Gaoua.No pudimos visitar Kampti ni las Ruinas de Loropeni. Fue imposible en esas condiciones. Otra vez será.
Nos acercamos al “Hotel Hala” donde estaba previsto el siguiente control de paso. Y estaba allí casi todo el mundo. Algunos dormimos en el hotel, otros decidieron dormir en los vehículos en un campamento cercano.
Había sido un día duro, y era de los que en principio parecían más facilones. Pero África es así, completamente imprevisible.
Yo cené unas verduras, me di una buena ducha y caí redonda en la cama. Estaba agotada y dormí como un bebé.





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« Respuesta #67 en: 15 Oct 2013, 19:34 »

Hola, "okakene". Y todos por aquí.

Vosotros fuisteis a la frontera el 14, como estaba previsto. El 15 ibais a ir a Gaoua, y descansar el 16 allí.  Y nosotros fuimos el 16 de agosto a la frontera con la intencion de atravesarla y alcanzaros en el "dia de descanso" que ibais a pasar el Gaoua.

Pero...


DIA 16 DE AGOSTO DE 2013.    ETAPA 14ª:   DE SIKASSO A BOBO DIOULASSO.


Miento si digo que fue un buen día. ¡Fue una jornada de mierda!. Porque aunque las perspectivas eran atractivas, teníamos pensado que hoy nos reuniríamos con los compañeros de RAID en Gaouá por fin, lo que pasó fue desesperante. Por culpa mía cien por cien, por no haber hecho caso al mecánico que nos puso el rodamiento en Kayes y nos dijo que llegados a Bamako debíamos cambiarlo por uno bueno, nos quedamos tirados en medio de la nada, entre Bougouní y Sikasso, frontera de Burkina Faso.

Cuando pasamos Bamako ayer a medio día yo había pensado que podría forzar mi suerte y recorrer otros 400 kms. mas hasta Sikasso con el rodamiento malo. No quise entretener a “pájaro” en la capital ocupándome con mis cosas, retrasándolo. Yo conocía bien Sikasso porque cuando estuve trabajando en Bamako de 1982 al 87 tenia un buen amigo allí, iba mucho y sabia donde estaban las tiendas de repuestos, justo junto a la carretera Nacional. Iría “a tiro hecho”. Seria fácil comprar el rodamiento “de pasada” en Sikasso que dar vueltas por el sofocante barrio Du Fleuve de Bamako.

¡Pero claro!. ¡Eso eran recorrer casi 1.000 kms. más de carreteras y pistas que las recomendadas por el mecánico!. Y no coló. El puto rodamiento se rompió antes de llegar a Sikasso. ¿Qué tipo de piezas de repuesto son esas que venden en África y que te duran un máximo de 1.000 kms….?. ¡Vaya mierda!. Lo mismo me había pasado hace tres años, cuando le cambié una bomba de agua “marca china” a un Peugeot en Mauritania y no me aguanto ni para regresar hasta casa, a Madrid.

La cosa fue que me tocó parar en un poblado senufo al borde de la carretera “Bougouni-Sikasso” a media mañana, pedirle a “pájaro” que me llevase a Sikasso a comprar unos rodamientos buenos de marca francesa, pasar toda la mañana allí dando vueltas para encontrarlos, y regresar otros 120 kms. al coche para montarlo. Los instalamos a medio día con la inestimable ayuda de los compañeros, y salimos corriendo hacia la frontera a primeras horas de la tarde.

TOTAL: Desesperante.

Llegamos a la frontera a primeras horas de la tarde con las prisas de pasar antes de que se cerrase: En esta parte de África Negra las fronteras cierran a las 18.00 h., que es cuando empieza a ponerse el sol. Cruzar una frontera allí supone cumplimentar tramites administrativos en tres Puestos para salir de un país, Aduana, Gendarmería y Policía, y otros tres para entrar en el siguiente. Calcular unos 15 o 20 minutos por Puesto. Y os saldrán dos horas. Por eso allí hay que llegar a la frontera a las 16.00 h. como muy tarde.

Finalmente estábamos rodando por territorio de la Rep. de Burkina Faso a las 19.00 h. ¡Y todavía nos quedaban por delante 40 kms. de carretera estrecha hasta Orodara, y otros 250 más de pista buena a través del bonito valle de Banfora y el territorio lobi hasta Gaouá:
- “ ¡Mierda!. Si queremos llegar hoy a Gaoua y reunirnos con los compañeros nos vamos a perder las visitas a las cascadas de Karfiguela y al lago de Tangrela. ¡Allí se ven hipopótamos!…”, me quejé a los compañeros.
- “Podríamos quedarnos a dormir aquí. Y seguir mañana visitándolo todo”, propuso “cafetero69”.
- “Podríamos. Pero eso supondría que deberíamos llegar a la META con un día de retraso. ¡O que “nos saltásemos” los animales del Parque Natural Nazinga!, a cambio. O “saltarnos” la visita a los interesantes poblados gourounsi…”, le respondí.

Y lo de llegar con un día de retraso a la META tampoco era una opción apropiada: Porque todos debíamos terminar el “XIV RAID A BURKINA FASO” el domingo, ocupar la tercera semana de agosto en regresar a España, y ponernos a trabajar la cuarta.
- “Es lo que hay. Yo debo ir a trabajar el 24 de agosto”, nos recordó “pájaro”.
- “Yo también”, contesté.

No sabíamos que era peor. ¡Ya digo!: ¡Un día de mierda!. Hubo que optar por “saltarnos” la visita al valle de Banfora. Y, ya de paso, lo mas lógico era evitar los 250 kms. de pista nocturna hasta Gaouá también, y asegurarnos que alcanzaríamos a los compañeros en “La Casa Escondida” de Diebougou mañana por la mañana. Finalmente paramos a dormir entre la frontera y Diebougou, tarde por la noche. Lo pudimos hacer en el agradable htl. 3* “L’Auberge” de Bobo Dioulasso. ¡No hay mal que por bien no venga!. Nos consolamos cenando una pizza “Tropical” en la terraza y tomando la ultima en la Discoteca “Makumba” adyacente.








No hay mas que ver, hoy. Saludos.
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« Respuesta #68 en: 15 Oct 2013, 19:35 »

Hola, "okakene":  ¡Muy buena, vuestra aventura!.  Me alegro que todo fuera bien.  Lo de verte "rara" por ir dos mujeres en el coche sola, tu ya sabes que eso en Africa Negra no es tan excepcional; tu serias una autentica "mama Benz"...!!.

Yo sigo con mis batallitas particulares. Tu el 16. Yo voy el 17:


DIA 17 DE AGOSTO DE 2013.    ETAPA 15ª:   A DIEBOUGOU Y EL PARQUE NAZINGA.


Todo el margen que yo le daría a “un mal día” en un RAID de estos lo gasté ayer. ¡Esas eran mis preciosas vacaciones anuales y no pensaba estropearlas!. Me levanté pensando que “había que ir a lo fácil” a partir de ahora. Así que me desayuné revisando mentalmente lo que me faltaba por hacer para llegar a META: Dos días, hoy y mañana, para recorrer convenientemente la pista buena de 250 kms. al Nazinga pasando por Diebougou, visitar los animales del Parque, y recorrer los otros 250 kms. de carretera desde allí hasta Ouagadougou, la capital.
- “¡Hay que afinar bien el tiro, no arriesgar la mecánica, conducir sin problemas, y llegar a META!”, me dije.

Pero lo primero, lo mas importante realmente, era reunirse con los compañeros del Equipo “DS Coordinators” ahora, la furgoneta de “kokito” y “okakene”: Ayer hablamos por teléfono y quedamos en el “Control de Paso nº 26” de “La Casa Escondida” de Diebougou a las 09.00 h.. ¡A ese seguro que llegábamos!. Salimos temprano de Bobo Dioulasso y recorrimos fácilmente los 120 kms. de bonita carretera bien asfaltada que llevaba hasta el territorio lobi. ¡Por fin, después de cinco días rodando por separados, les encontramos!. Me dio la sensación de algo histórico, trascendental. Realmente había que reconocerles a las chicas que lo habían hecho bien; ¡ellas solas se habían “bajado” desde Mauritania hasta el sur de Burkina Faso atravesando todo el sur de Malí!. Vaya dos. ¡Vaya cuatro, metanos en el merito también a los niños!.

Tras los primeros abrazos, explicaciones mutuas, las primeras anécdotas contadas con excitación, nos tranquilizamos un poco visitando en silencio la famosa “Casa Escondida”:
- “Se trata de un antiguo centro de trata negrera”, nos informó Yaya, un Negro que se nos presentó como “Guía Oficial” y que nos cobró 500 francos CFA. por persona. “Aquí reunían a los esclavos que se capturaba en la región, y se constituía la caravana que debía marchar hacia la costa del Golfo de Guinea, donde se vendían a los Blancos europeos que los llevaban hacia América”.   No hacia falta que tradujésemos sus palabras porque todos entendíamos el francés. Pero si hubiese que haberlo hecho, a mi me hubiese costado mucho. Se me hizo un nudo en la garganta visitando a oscuras las cuevas talladas a mano sobre la montaña de arenisca… Las habitaciones húmedas, estrechas…

A las 10.00 h. salimos de allí en silencio, algo desencajados, con mal cuerpo. Y nos pusimos a rodar por la pista a Leo y Pó. Era de laterita roja. Allí las llaman “las carreteras de los pobres”. Son pistas rectas, bien trazadas, con cunetas para el agua, levantadas sobre taludes para salvar los humedales, puentes sobre los ríos y zanjas en los desniveles. No eran asfaltadas pero la arcilla pisada con maquinaria de obras publicas hacia la misma función prácticamente. Teniendo en cuenta el poco trafico motorizado que había por allí, eran mas que suficientes. Los locales se trasladaban en ciclomotores, bicicletas y carros además de andando. Se veía mucha gente por todos lados, y obligaban a circular despacio. Íbamos en cuarta o quinta velocidad pero rodando entre 70 y 90 kms. por hora como mucho.

Llegamos a comer a Leo con facilidad. Paramos en el Mercado con la intención de comprar pan y fruta, pero vimos un chiringuito en el que despiezaban corderos que mataban allí mismo, sobre la marcha, a machete, y asaban a la brasa de grandes leños, y pensamos que podríamos probar un plato. Contra todo pronostico la carne estaba buena, tierna, aderezada con pimienta y sal. Y los platos fueron cayendo uno tras otro. Otro chiringuito que había detrás puso la mesa, las sillas y las litronas de cerveza local, la “Bravoltá”. ¡Al final nos pegamos un buen festín de carne de cordero!.  

¡Gracias a Dios, en Burkina Faso no había controles de alcoholemia…!. Porque salimos mas que alegres de allí. Y también gracias a Dios que nos desviamos de la pista principal por otra mas pequeña, estrecha y accidentada. Imposible rodar a mas de 60 kms. por hora marchando en tercera velocidad, con frenazos para salvar las abundantes zanjas y los largos charcos de agua despacito y en segunda velocidad. De esa forma el alcohol de las varias litronas consumidas a medio día se fue eliminando poco a poco a base de sudores en el esfuerzo de la conducción. Fueron tres cansinas horas a través de un paisaje horizontal con vegetación tupida de bosque bajo, matorral y algunos cultivos de maíz, mijo y sorgo al pasar por varios poblados.

Finalmente, tras recorrer unos 150 kms. así, llegamos al portón de entrada al “Parque Natural del Rancho Nazinga”, que era el nombre oficial del sitio. Un Guarda Forestal nos informó de las tasas a pagar: No era excesivamente caro, aunque tampoco era gratis; unos 10.000 francos CFA por persona todo incluido, unos 15 euros. También nos informó que no había que pagarlas allí sino en el “campement” o “lodge” del Parque, que estaba a 35 kms. siguiendo la pista que teníamos delante. Solo pagamos unos 500 francos CFA como “Tasa vecinal” para el poblado que acabábamos de atravesar en ultimo lugar.

Al atardecer nos levantaba la barrera y nos dejaba entrar al Parque. Entramos todos expectantes. Yo iba delante con mi Peugeot 505, detrás iba “kokito” con la Volkswagen Syncro, y cerraba la marcha “pájaro” con el Toyota Land Cruisser.  Ellos pudieron ver mejor que yo a los primeros animales, media docena de elefantes que se marcharon por la izquierda. Unos kilómetros mas allá fui yo quien vio mejor a los antílopes, unos cob de buffon que no parecieron espantados al vernos, y que se fueron por la derecha marchando tranquilamente, creo que estaban acostumbrados a los coches. Luego, tras un espectacular vadeo, vimos a unos monos tranquilamente sentados en la misma pista. Al principio se quedaron quietos mirándonos, escuchando el ruido de nuestros aparatos de fotos. Luego se fueron todos corriendo, los mas grandes cargando a su espalda a los mas pequeños.

A ultima hora de la tarde llegamos al “campement”, el Rancho Nazinga. Era un lugar idílico. Allí se respiraba ese tipo de África Negra con el que todos soñamos. Una terraza bajo un típico techado de paja local protegida con una ligera tela metálica para evitar a las moscas y aireada con ayuda de grandes ventiladores nos sirvió de salón-comedor para la cena. Y unas muy muy básicas habitaciones también equipadas de ventiladores acogieron nuestro sueño. ¡El cansancio nos permitió obviar la suciedad de los cuartos de baño!; me acuerdo que Raquel me comentó la maldita costumbre local de no limpiar nada a conciencia…  
- “Es su forma de ser”, dijo.
- “Es lo que hay”, la contesté.


REENCONTRAMOS A LOS COMPAÑEROS DE RAID EN EL "CONTROL DE PASO Nº 29" DE "LA CASA ESCONDIDA" DE DIEBOUGOU.














EL RESTO DEL DIA FUE PARA RECORRER LOS 250 KMS. DE PISTA QUE NOS SEPARABAN DEL PARQUE NACIONAL NAZINGA...
















A MEDIO DIA PARAMOS A COMER EN LEO.   Y POR LA TARDE SEGUIMOS POR LA PISTA HACIA EL PARQUE NAZINGA.
















AL ATARDECER ENTRAMOS EN LA RESERVA NAZINGA.
















EL "CAMPEMENT" RANCHO NAZINGA.










Saludos. "Mañana" mas.
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« Respuesta #69 en: 16 Oct 2013, 18:35 »

RELATO DEL XIV RAID A BURKINA FASO, AGOSTO 2013.
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DIA 16 DE AGOSTO DE 2013. De Gaoua a Diebougou. Por Raquel “Okakene”.


Ese día me desperté en el Hotel Hala. Había dormido como un lirón. Recogí mis cosas, lavé algo de ropa y  la tienda de campaña que estaba llena de barro desde hace dos días. Si no la limpiaba bien se iba a estropear.
Y me reuní con Amaia y los niños en el Hall del Hotel.
Los equipos de los supertoyotas ya se habían ido, querían avanzar y se saltaron el día de descanso en Gaoua. Pasqual y Concha decidieron avanzar también. Ellos ya conocían el Ranch Nazinga que era lo previsto para  el día siguiente y preferían saltarse ese día del programa y visitar más despacio  la zona del País Kassena y el bonito poblado de Tiebele.Jeepep y su co-pilota Cristina le daban vueltas al asunto mientras introducían waypoints en su GPS.
Nosotros lo teníamos claro. No nos queríamos saltar más controles de paso y mañana habíamos quedado en reunirnos con  el equipo DScoordinator y Pájaro en el control de la Casa Escondida de Diebougou.
Dimos una vuelta por Gaoua, hicimos gestiones como llenar el depósito de gasoil y sacar dinero del cajero y nos fuimos a visitar el Museo Etnográfico.
Yo ya lo conocía, había estado allí otras veces, pero aprendí muchas cosas nuevas sobre las tribus que habitan el País Lobi y su historia. Son pueblos animistas y guerreros. La  combinación vudú-guerra tiene como resultado costumbres y ritos alucinantes.
Y hubo una que me llamó poderosamente la atención. Cuando un Lobi mata en la guerra, después, una vez de vuelta en casa, esculpe en madera a sus víctimas. Así les muestra su respeto y obtiene su perdón.
En la segunda Guerra Mundial Muchos soldados de Burkina Faso fueron a luchar a Europa en el ejército francés. Y los pocos que regresaron esculpieron  en madera a los soldados europeos muertos, con uniforme y todo. Hoy están en el Museo de Gaoua junto con una colección de piezas originales y fotografías muy interesantes.

Ya se había hecho medio día y teníamos hambre. Comimos en un restaurante,  en una terracita a la sombra, las chicas que lo llevaban eran muy simpáticas y estuvimos un buen rato conversando y riendo con ellas. No nos aclarábamos, la carta, el menú, lo que había, lo que no había, lo que estaba en la carta pero  se había agotado, lo que no estaba en la carta pero sí había…¡jajaja!
Al final pedí un Ragout de Gname, que estaba buenísimo. De lo que pidieron los demás ni me acuerdo con tanto lío.

Y después cogimos la carretera, como todos los días rumbo a Diebougou. Llegamos en seguida, había muy pocos kilómetros y el control de paso no era hasta el día siguiente por la mañana.
El hotel que conocíamos allí estaba en obras y tuvimos que buscar otro, preguntamos a un par de personas y todas nos recomendaron el mismo, el “Hotel Depako”. No por nada, es que es el único que hay…
Y allí no dirigimos claro, había wifi  y las habitaciones estaban más o menos bien, a 7000 CFA. Nos pareció razonable y decidimos coger una. Y ¡sorpresa! Nos dicen que el precio es diferente, que son 10.000 cfa por ser dos personas del mismo sexo. “Eiiiin?” Amaia y yo flipábamos. Por lo visto al dueño de este hotel no le gustas las “perversiones” y sube al precio para evitar que se alojen allí parejas homosexuales.
Discutimos por lo menos dos horas con lo empleados, los pobres no sabían que hacer “Yo no he puesto las normas, es mi patrón…”.
Al final dormimos allí, no había muchas opciones más.
Esa noche se acercó hasta el hotel Yaya y su amigo Adama. Nos habían orientado por la tarde y veían a comprobar si habíamos llegado bien. Yaya es el guía “oficial “ de Diebougou y quedamos con ellos para visitar la Casa Escondida al día siguiente.
Nos acompañaron durante la cena y después fuimos a dar un paseo por la ciudad a comprar un par de cosillas y regresamos al hotel para acostarnos prontito. Aunque habíamos tenido un día tranquilo, ya se notaban los días y kilómetros que llevábamos encima, estábamos cansados…
Los chicos se despidieron amablemente, con una sonrisa. Aunque “pa mí” que esperaban una copa, un baile y un “loquesurja” (y se fueron con las ganas…)
Al día siguiente nos levantamos y salimos rápido de allí. El conserje era otro que no tenía ni idea de nuestras discusiones de la noche anterior y nos cobró el precio “normal”. Menos mal.

Corrimos a la Casa Escondida donde nos estaban esperando ya AOV, Cafetero, Pajaro y Aguirre. El reencuentro fue glorioso. La ruta une mucho, muchísimo, y les habíamos echado de menos.





El viaje continúa ya rodando todos juntos pero esta cronista “en paralelo” se retira hasta la próxima aventura.

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